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Hubo una época en que el silbato de una locomotora podía marcar mucho más que la llegada de un tren. En aquella Neuquén de comienzos del siglo XX, el ferrocarril era movimiento, trabajo, encuentro y también una señal concreta de que la ciudad estaba creciendo. En ese paisaje nació Pacífico.

El 16 de septiembre de 1916, vecinos y trabajadores ferroviarios pusieron en marcha una institución que tendría al fútbol como primera pasión. Los comienzos fueron modestos, con partidos y actividades en terrenos próximos a la estación, cuando todavía la ciudad tenía buena parte de su identidad atada a las vías.

El nombre no dejó dudas sobre ese origen. “Pacífico” remitía al Ferrocarril Pacífico, símbolo del progreso que atravesaba la región. Aquella denominación quedó incorporada para siempre a la historia del club.

Después vendrían muchas transformaciones. El fútbol encontró compañía en el básquet, disciplina que con los años alcanzaría una fuerte identidad dentro de la institución y presencia en escenarios locales, regionales y nacionales. También llegaron el patín y el tiro al arco, ampliando una vida deportiva que fue sumando edades y generaciones.

Pacífico creció mientras Neuquén cambiaba de fisonomía. Por sus instalaciones pasaron familias, deportistas, dirigentes y vecinos; gente que encontró allí un lugar para competir, compartir y pertenecer.

Hoy, 110 años después, el “Decano” conserva aquella raíz ferroviaria que explica su nombre y buena parte de su historia. El tren cambió de tiempos y recorridos. Pacífico, en cambio, siguió allí, acompañando a la ciudad desde aquel septiembre de 1916.

Autor: admin