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Es de esas historias que empiezan con una pelota, pero en realidad empezó antes: entre bancos, libros y muchachos que soñaban con hacer algo juntos. El 21 de septiembre de 1912, en el Colegio Nacional Nº 1 de Río Cuarto, nació el Centro de Estudiantes y Biblioteca Bernardino Rivadavia. Allí estaba la semilla de la Asociación Atlética Estudiantes.

Primero fueron las veladas, la biblioteca, el teatro y el fútbol. Después llegó la separación entre quienes buscaban continuar con la actividad cultural y aquellos que querían dedicarse de lleno al deporte. El 27 de agosto de 1918 nació el Centro Sportivo Estudiantes. Poco después, el 30 de septiembre, quedó para siempre el nombre de Asociación Atlética Estudiantes.

En 1917 llegó el primer título de la Liga de Río Cuarto y con él una costumbre que se haría historia: ganar. La camiseta celeste, adoptada ese mismo año en homenaje a la bandera nacional, pasó a ser una bandera más de la ciudad.

El estadio del Mogote, inaugurado en 1938, fue creciendo junto con el club. Allí llegaron los Nacionales de 1983, 1984 y 1985, y con ellos River, Boca y nombres que parecían de otro mundo.

Pasaron los años, las tribunas, los dirigentes y los jugadores. En 2019 llegó el ascenso a la Primera Nacional. En 2025, después de una larga espera, Estudiantes ganó el reducido y alcanzó por fin la Primera División.

Ciento catorce años después, aquella semilla sigue dando frutos. Porque algunas instituciones no solamente cumplen años: los juegan, los pelean y los llevan puestos.

Autor: admin